Patrimonio Mundial oscense: el Arte Rupestre

En 1972, un 16 de noviembre, se aprobaba en París la Convención sobre Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, poniendo de relieve la necesidad de proteger el patrimonio cultural y el patrimonio natural dado que, como se reconocía en el propio texto, cada vez están más amenazados de destrucción, no sólo por las causas tradicionales de deterioro sino también por la evolución de la vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles.

España, con 44 bienes inscritos, es uno de los países con más patrimonio protegido bajo este paraguas. Huesca y su Museo se sienten especialmente protagonistas con la protección del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, inscrito en 1998, pero que para los oscenses ya hacía años que tenía un valor sustancial, destacando las cuevas y abrigos pintados de la cuenca del río Vero.

Con la llegada de Vicente Baldellou a la dirección del Museo de Huesca en 1974 y siendo conocedor de la existencia de pinturas rupestres halladas a finales de la década anterior en el entorno del río Vero, en junio de 1978 comenzó una primera campaña sistemática de prospección de la cuenca del Vero. Baldellou inició estos trabajos acompañado de un pequeño grupo vinculado al Museo de Huesca (Mª José Calvo, Pedro Ayuso y Albert Painaud), así como vecinos de Alquézar como Lorenzo Castillo, Tomás Sierra o José María Cabrero, y estudiantes del Colegio Universitario de Huesca.

Vicente Baldellou y Albert Painaud con "el ciervo" de Chimiachas. 1983. Archivo Albert Painaud.

Vicente Baldellou y Albert Painaud con «el ciervo» de Chimiachas. 1983.Archivo Albert Painaud.

La riqueza y cantidad de las manifestaciones descubiertas (más de 60 abrigos con pinturas rupestres) convierten a la cuenca del río Vero en un excepcional museo de la Prehistoria al aire libre. La visita a los enclaves, gestionada por el Parque Cultural del Río Vero, se hace imprescindible y totalmente recomendable para los amantes de la naturaleza y el patrimonio cultural.

Sin embargo, el Museo de Huesca no sólo contribuyó con su director a la cabeza a la puesta en valor de este patrimonio, sino que en sus salas el visitante se encuentra con un espacio destacado dedicado al arte rupestre oscense, en este caso acompañado de las manifestaciones pictóricas de arte mueble vinculadas al yacimiento de la Cueva de Chaves.

 

Como siempre expresó Vicente Baldelllou, quien se acerca y visita los parajes del Vero holla con sus pies los sobrecogedores paisajes de los cañones del río Vero, se estará adentrando en un mundo de evocaciones remotas, de ancestrales y primitivas raigambres. Por estos mismos lugares, unos cuantos miles de años atrás, pulularon unos seres humanos cuyas ideas o creaciones les llevaron a plasmar sobre las paredes de estas cuevas y de estos abrigos rocosos, un amplio abanico de manifestaciones pictóricas, las cuales, hoy por hoy, constituyen uno de los legados arqueológicos más importantes del mundo(1).

 

 

(1) Baldellou, V. “El Arte Rupestre Prehistórico: las Obras y los Autores.” En Arte Rupestre en el Vero, Comarca de Somontano de Barbastro, Huesca, 2009. Pág. 26.

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