Prehistoria

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La Prehistoria

Los restos más antiguos hallados en la provincia de Huesca, Paleolítico Inferior 250.000 – 100.000 a.C. pertenecen al Homo Erectus, caracterizado por vivir en pequeños grupos nómadas. El museo cuenta con una colección de utensilios de estos primeros cazadores, de piedra bastante tosca y tamaño relativamente grande: bifaces, choppers, hendedores y picos que, poco a poco, irán reduciendo su tamaño.

Entre el 100.000 – 30.000 aparece el hombre de Neandertal, más evolucionado que el anterior y, aunque nómada, presenta la novedad de permanecer durante varios años en el mismo asentamiento. La Cueva de los Moros de Gabasa demuestra, en la provincia, la costumbre de refugiarse de forma temporal en cuevas. El instrumental de esta época, llamado Musteriense, mejora el anterior en cuanto a variedad y sofisticación; aparece en las graveras de Castelló del Pla y en la Cueva de la Fuente del Trucho.

El ser humano moderno aparece entre el 30.000 – 8.000 a.C. es el hombre de Cromañón, aunque sigue ejerciendo una economía depredadora, su conducta recolectora se especializa. El utillaje de esta época, más amplio y variado, se refleja en armas arrojadizas empleadas para cazar. Asimismo, los utensilios de piedra, sufrirán una nueva disminución en sus dimensiones tal como vemos en la colección del museo procedente de la Cueva de Chaves o el abrigo de Forcas I.

La aportación más novedosa de estos hombres es el arte rupestre paleolítico en la Cueva de la Fuente del Trucho, donde aparecen restos pictóricos con caballos, manos, puntos, signos y diferentes grabados entre los que destaca la representación de un oso.

El Neolítico, 6.000 – 2.500 a.C. llega con una economía basada en la agricultura y la ganadería. También aparece la cerámica a mano, en la Cueva de Chaves y la Cueva del Moro de Olvena, en La Espluga de la Puyascada, Cueva de la Miranda y del Forcón y en el Poblado del Torrollón.

El Arte Rupestre Levantino, naturalista, se ve en Arpan, Chimiachas, Muriecho y La Raja. Dará paso al arte esquemático, de contenido simbólico, que pervive durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, en los abrigos y covachas de Remosillo, Gallinero, Barbaluy, Lecina Superior, Cueva Palomera, Tozal de Mallata y Mallata B.

El trabajo de los metales llega durante el Calcolítico 2.500 – 1.800 a.C, con la fabricación de punzones, puntas de flecha y puñales. Sílex y objetos de adorno que se exponen en el museo, proceden de El Portillo, Peña del Agua, Curbe, Gabarda, Cueva del Moro de Olvena y de Alíns, cueva del Forcón y la Miranda. También en el Calcolítico, aparece su cerámica más característica, el vaso campaniforme, como el de Cueva Drólica.