La colección egipcia del Museo de Huesca constituye el mayor conjunto de arte procedente del valle del Nilo conservado en los museos de Aragón. Esta colección, poco conocida fuera de la comunidad autónoma, se compone de 68 piezas de pequeña escala, cuya función original se enmarca en el ámbito de las creencias religiosas, la práctica de la piedad personal y el ritual funerario. Escarabeos, conos funerarios, ostraca, amuletos, armas, adornos, ushebtis, cerámicas, estelas, una curiosa momia de pez y una selección de textiles coptos, son las piezas que constituyen esta colección.

La colección egipcia de Huesca tiene su origen en el depósito y donación de Gabriel Llabrés Quintana, importante historiador y arqueólogo mallorquín que, posiblemente en 1903, habría donado las cuatro primeras piezas de la actual colección.

Varias décadas más tarde, la colección egipcia de Huesca fue ampliada gracias a las donaciones (1975-2020) del propietario de la mayor colección egipcia de Aragón, Joaquín Lizana Salafranca.

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