El museo restaura. Prohibido no mirar

Hemos vuelto a recibir en nuestras salas a dos de nuestras obras más queridas: Paula de Melzi de Eril de Francisco Bayeu y Subías (NIG 00252) y el retrato de Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda realizado por Ramón Bayeu y Subías (NIG 03569), que han participado de enero a abril de 2019 en la exposición “Floridablanca. La sombra de un rey” en el Palacio Almudí de Murcia.

El Museo de Huesca no solo es un contenedor en el que se muestran objetos arqueológicos y obras de arte, sino que creemos que debe impulsar con su colección y con su actividad la difusión del conocimiento, la investigación, la conservación y la atención al público que lo visita, tanto física como virtualmente.

A la salida de las obras, comentamos la gestión del movimiento de colecciones ya que es una parte importante de nuestro día a día en el museo y a la vez es un aspecto bastante desconocido de nuestro trabajo de cara al público.

A su vuelta, queremos hablar de otro de los aspectos más relevantes en el trabajo de los museos como es la conservación.

Hemos comentado en otras ocasiones la importancia de la conservación preventiva, es decir, todas aquellas intervenciones que se anticipan a los factores que son susceptibles de causar deterioros a los fondos custodiados en el museo, bien actuando directamente sobre los objetos, bien haciéndolo sobre el entorno (control de las condiciones de iluminación, humedad relativa, temperatura, plagas, polución, etc.) que les es propio con el fin de prevenir y evitar los posibles daños que pudieran afectarles.

En ocasiones, la conservación preventiva no es suficiente pues las obras que ya cuentan con años de solera necesitan actuaciones de conservación activa o intervenciones de restauración. En este caso, es nuestro Conde de Aranda quien necesita un lavado de cara pues fue, es y seguirá siendo una de las obras más emblemáticas ligadas a la historia del museo y a su pasado como Universidad Sertoriana, ya que es una de las obras pertenecientes a nuestra colección estable que provienen de esta institución. El Conde está representado con uniforme militar de capitán general, cargo para el que fue designado en 1763, con su mano derecha sujeta un bastón de mando y con su izquierda toma parte de la toga que está depositada sobre la mesa, que alude al grado de Doctor en Leyes que de forma honorífica le había concedido la Universidad de Huesca (el rojo era el color de dicha facultad). Junto a la toga descansa también un birrete con su borla.

Los movimientos de obras que concitan los préstamos entre instituciones son los momentos que aprovechamos para el estudio pormenorizado de su estado de conservación y la ocasión propicia para llevar a cabo las tareas de restauración o consolidación que sean necesarias.

En este caso, es el marco de madera y estuco dorado el que necesita una intervención que, en aras de abrir a todos los públicos las puertas al conocimiento de los trabajos que llevamos a cabo en el museo, hemos querido realizar en la sala 7 a la vista de todos nuestros visitantes. Desde el 10 hasta el 20 de mayo se podrá observar la restauración in situ en la que Ana Belén Serrano Cored, restauradora de Bellas Artes, está trabajando para devolver al marco de nuestro conde el lustre que merece.

Prohibido venir y no mirar.

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