Gestión de arqueología en el Museo de Huesca

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Los Museos, como ya conocéis, somos centros de difusión, conservación e investigación del patrimonio. En el caso del de Huesca, se trata de un centro en el que se conservan numerosos restos arqueológicos procedentes de intervenciones arqueológicas de toda la provincia. Hoy os queremos contar cómo organizamos todo ese material, esa parte menos conocida de nuestra labor como profesionales de los museos pero a su vez tan importante y necesaria.

Como indica la normativa vigente (DECRETO 6/1990, DE 23 DE ENERO, DE LA DIPUTACIÓN GENERAL DE ARAGÓN) el Museo de Huesca debe recepcionar los materiales arqueológicos de la provincia, previa autorización del Gobierno de Aragón. El ingreso arqueológico debe llegarnos con los materiales correctamente lavados, siglados e identificados en un inventario en el que se cuantifiquen el nº de componentes del conjunto y que facilita nuestro trabajo para su ingreso en el Museo. Una vez se ha realizado toda la parte administrativa del ingreso, puesta al día de nuestra base de datos, dotar de nº de inventario a dichos materiales, debemos estudiarlos en el departamento de restauración donde se separan con cuidado metales, vidrios o piezas de interés.

Cuando ya han sido revisados, deben organizarse en cajas rotuladas con su número de expediente, número de inventario, procedencia, campaña a la que pertenecen, entre otros datos, y hemos de ubicarlo correctamente. Disponemos de dos tipos de áreas de reserva para los materiales arqueológicos: una en el propio museo y otra área externa, que se encuentra topográficamente indicada en nuestra base de datos para facilitar ubicaciones y búsquedas. Lo habitual es que los materiales procedentes del mismo yacimiento se encuentren en el mismo lugar, con todas sus campañas ordenadas, lo que ayuda a tener una visión completa de los conjuntos.

Es importante disponer de todo el material localizado, ya que las continuas visitas de investigadores requieren una labor de búsqueda sencilla que nos permita disponer de la ubicación de los materiales a golpe de click. También para nuestra labor museográfica, ya que la modificación de la exposición permanente o la realización de exposiciones temporales exige un conocimiento de la colección que nos permita saber en todo momento de qué materiales disponemos y dónde podemos encontrarlos.

Se trata de una labor sistemática que nos da muchas satisfacciones pero no está exenta de problemas logísticos a su vez, ya que en ocasiones la manipulación de los fondos requiere de herramientas complejas. Sin embargo, el ser receptores de los materiales hallados en yacimientos de la provincia y el tener una amplia visión de nuestra historia, resulta muy satisfactorio, como lo es atender a los numerosos investigadores que se acercan a nuestras áreas de reserva para conocer nuestros fondos, y de ellos extraer conclusiones para sus tesis o proyectos de investigación, siempre en beneficio de la colección del Museo.

Os damos, para finalizar, algunos datos: en el año 2016 generamos 115 expedientes de preingresos, de los que nos han ingresado materiales de 35 intervenciones, con cerca de 6.000 objetos y fragmentos procedentes de las mismas. Y por otro lado, hemos atendido a más de 30 investigadores a los que hemos proporcionado los materiales que han deseado ver.

 

 

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