Virtual Slow Art Day 2020

Desde el año 2010 se celebra a nivel mundial el Slow Art Day, cuya finalidad es descubrir el placer de contemplar el arte de forma pausada. Para ello cada museo o galería participante presenta un día de cada año una selección de obras para ser contempladas lentamente, con calma, de forma reflexiva, experimentando la sensación de descubrir una nueva forma de sentir el arte, para después comentar y compartir la experiencia con otros visitantes.

La situación actual no nos permite la contemplación in situ, pero aun así el Museo de Huesca participa en el Virtual Slow Art Day con cuatro obras que construyen un relato centrado en los espacios domésticos en cuatro momentos diferentes de la historia: Prehistoria, Antigüedad, Edad Moderna y Edad Contemporánea.

En este momento en el que el interior de nuestras casas cobra un protagonismo trascendental, se propone al público una reflexión sobre el rol desempeñado por los diferentes miembros familiares dentro de los hogares, especialmente las mujeres, el uso y función de cada uno de los enseres de estos espacios interiores y la evolución del gusto.

¿CÓMO PARTICIPAR?

  • Contemplando hoy lentamente, con calma y tranquilidad las cuatro obras propuestas a continuación en esta misma entrada.
  • Mañana sábado 4 de abril, de 11.00h. a 12.00h., está previsto que a través de los comentarios a esta entrada web moderados por personal del Museo de Huesca, se establezca un ámbito de diálogo y puesta en común de las sensaciones, interrogantes y conclusiones a las que la contemplación reflexiva de las obras haya llevado.

OBRAS SELECCIONADAS

1. PREHISTORIA

¿Qué conocemos realmente sobre la prehistoria? ¿Cómo nos la imaginamos?

La carencia de fuentes escritas nos limita a interpretar esta etapa de la humanidad de la que solo conocemos algunas facetas a través de las evidencias arqueológicas.

En el Paleolítico hablamos de sociedades nómadas de cazadores-recolectores que viven en asentamientos estacionales siguiendo las migraciones de los herbívoros. De este periodo conocemos sus instrumentos de piedra tallada y en su última etapa se dan las primeras manifestaciones artísticas, tanto de arte parietal como de arte mueble.

Desde la arqueología y la museología se busca en la actualidad incorporar la perspectiva de género a la interpretación de la prehistoria: ¿pudieron estos instrumentos haber sido empleados por mujeres? ¿y el arte? ¿pudieron existir mujeres artistas? Con motivo de estas reflexiones, desde el Museo de Huesca se realizó el año pasado una actualización del panel de la sala 1 en el que se representa a hombres y mujeres, ambos como sujetos activos y determinantes en estas primeras sociedades prehistóricas.

Panel Sala 1
Actualizado en 2019 con motivo del Día Internacional de la Mujer

Con la llegada del Neolítico se produce una transformación paulatina de la sociedad mediante la sedentarización y el control de la naturaleza a través de la incipiente práctica agricultora. Surgen así los primeros hogares en cuevas (como la Cueva de Chaves) y algunos objetos asociados a estas nuevas prácticas como las vasijas cerámicas o la cestería, posiblemente recipientes contenedores de alimentos y semillas.

Fragmento de cestería. Bronce pleno 3480-3375 a. C. Fibra de sauce trenzada. Cueva del Moro, Alins del Monte, Huesca. NIG 07653. Museo de Huesca. Foto: Fernando Alvira

Este fragmento de cestería realizado en fibra de madera de sauce procede de la Cueva del Moro en Alins del Monte. Con más de 3000 años de antigüedad (contextualizado dentro de la Edad del Bronce gracias a la aplicación de métodos de datación absoluta), destaca por su excelente estado de conservación, siendo muy excepcionales estos hallazgos debido a la fragilidad del material. Se puede apreciar como los hombres y mujeres prehistóricos ya tejían y anudaban las fibras vegetales tal y como se realiza en la actualidad para la producción de objetos de uso doméstico como cestos y recipientes contenedores.

¿Qué objetos tenemos en nuestro entorno realizados mediante esta técnica? ¿Cuál es su función?

2. ANTIGÜEDAD: Labitolosanos

En la antigua ciudad romana de Labitolosa, situada en las inmediaciones de La Puebla de Castro en la provincia de Huesca, se han hallado numerosos objetos procedentes de contextos domésticos que nos aportan información sobre el modo de vida de los habitantes labitolosanos. Gracias a la epigrafía conocemos el nombre de algunas mujeres labitolosanas como Cornelia Nelia y Poletice.

Jarra engobada con inscripción POLITICII. Labitolosa. NIG 08746.
Museo de Huesca. Foto: Fernando Alvira

Poletice era una mujer de clase más humilde que Cornelia Nelia y sabemos de su existencia gracias a la inscripción de su nombre en una jarra. Nos hallamos ante un grafito de propiedad: la dueña quiso indicar que se trataba de su recipiente. Puesto que son objetos pertenecientes al ámbito privado, los propietarios solo firman con su nombre de uso, lo que impide conocer su condición personal, saber si se trataba de una mujer libre o de una esclava. En este caso, las investigaciones nos indican que el antropónimo es griego, lo que permite acercar a Poletice a la esfera doméstica servil.

A través de la cerámica y su tipología podemos deducir algunos datos que nos aportan información sobre su propietaria:

  • Se trata de una jarra para servir líquidos en la mesa, como nuestras jarras actuales.
  • Es una cerámica engobada de tipo común, lo que nos indica que se trata de una pieza asequible en el mercado y que estaba presente en los hogares de clases populares frente a las cerámicas denominadas terra sigilata características de las mesas más lujosas.

Respecto a las mujeres en la Hispania romana se sabe que su participación en la vida pública estaba muy limitada y su ámbito de acción estaba circunscrito al ámbito doméstico. Para los romanos y las romanas la muerte era entendida como caer en el olvido, por eso gracias a esta inscripción sabemos de la existencia de Poletice, permaneciendo su memoria entre nosotras, a pesar de su origen humilde.

3. EDAD MODERNA: los interiores del Maestro de Sijena

El origen de una verdadera cultura de interior se da en la transición de la Baja Edad Media al Renacimiento. Es el momento de las lecturas en silencio, del origen del coleccionismo y de “las cámaras de maravillas”, que llegan a través de las influencias de otros territorios de Europa y por los descubrimientos en el Nuevo Mundo, América. Esta cultura de interior se refleja en el modo de representación de las obras de arte y en los objetos que contienen.

Las cuatro tablas procedentes del retablo del Real Monasterio de Santa María de Sijena del Museo de Huesca representan diferentes momentos dentro del ciclo de la vida de la Virgen. En una de ellas, en La Anunciación, se aprecia al fondo una cocina, un huerto, azulejos, textiles…

La Anunciación. Maestro de Sijena (Rodrigo de Sajonia).
Óleo y temple sobre madera de pino. Ca. 1515-1519. NIG 00003.
Museo de Huesca. Foto: Fernando Alvira

La cocina es el espacio doméstico que gira en torno al fuego, también denominado hogar. En esta tabla se aprecia el fuego y sobre este una trébede con una cazuela con tapadera. En la pared cuelgan otros enseres como un cazo, un colador, un vaso y una jarra. En este espacio se representa a una mujer como la persona que controla el hogar y que se encarga de elaborar los alimentos, incluso dedica sus cuidados al gato que aparece bajo sus pies que también tiene su propio alimento sobre el suelo.

Esta imagen de marcado carácter religioso contiene en sus detalles aspectos de la cotidianeidad de la época: el inicio del Renacimiento. ¿Qué hacen las mujeres? ¿Y los hombres? ¿Es muy diferente este espacio al de nuestras casas modernas? ¿Se parece quizás más a las cocinas de las casas de los pueblos?

¿Quién cocina en tu casa? ¿Qué diferencias aprecias en esta cocina frente a la tuya?

El pequeño jardín de la tabla se trata de un espacio simbólico, alusivo a la virginidad de María: el hortus conclusus, un espacio cerrado, perfecto, paradisíaco. Un espacio privado para el disfrute de la familia divina.

¿Qué simbolizan para nosotros en la actualidad estos pequeños jardines? ¿Qué nos evocan? ¿Ha cambiado nuestra visión del paisaje a raíz del actual confinamiento?

4. EDAD CONTEMPORÁNEA: el hogar de la familia Acín

Una particularidad de las casas del Alto Aragón es que muchas de ellas poseen nombre propio. La familia formada por Ramón Acín y Concha Monrás vivieron en la denominada Casa Ena en pleno casco histórico de la ciudad. Una casa señorial dividida en viviendas desde el siglo XIX donde nació y vivió Ramón con su familia hasta que fue arrancado de ella con destino a su cruel fusilamiento. Una casa en la actualidad vacía pero en la que resuenan los recuerdos de esta entrañable familia.

En el museo conservamos gran parte de la colección de Ramón Acín, compuesta por su obra pictórica, gráfica y escultórica además de cuadernos de dibujos, cartas y manuscritos, así como algunas fotografías familiares.

Sol y Katia Acín. Fotografía de Fidel Oltra Gómez. NIG 04386. Museo de Huesca.
Foto: Fernando Alvira

En esta imagen vemos a las pequeñas Katia y Sol posando con sus juguetes. Por lo que se aprecia en la imagen, se trata de una muñeca, un perro de facciones un tanto satíricas de grandes dimensiones y una cama de juguete de idénticas características a las reales. Los juguetes de esta época – finales de los años 20 y principios de los años 30 – iniciaban su producción seriada pero mediante procedimientos aún no mecanizados.

Con esta imagen podemos reflexionar sobre el importante papel que desempeñan los juguetes como divertimento y aprendizaje para los más pequeños. Una vía de escape quizá a una situación tan cruenta como una Guerra Civil o a una difícil situación de confinamiento como la actual para los más pequeños de la casa.

También podemos reflexionar sobre la evolución de los juegos y juguetes, muy diferenciados en cuanto a género en los tiempos de Katia y Sol en el que las niñas jugaban a replicar el universo femenino de los cuidados y las tareas del hogar mientras que los niños jugaban a otros más vinculados con el desarrollo tecnológico como los juegos de coches, los trenes, los juegos de carácter bélico como los soldaditos de plomo y recortables, o los juegos al aire libre como el fútbol, por poner algunos ejemplos.

En la actualidad se busca incrementar la igualdad de género en el juego, buscando juegos y juguetes que potencien el aprendizaje, la tolerancia y la diversidad.

Esperamos vuestros comentarios tras contemplar con una mirada lenta las obras propuestas. Os esperamos en esta entrada a las 11.00h. del sábado 4 de abril de 2020.

46 Comentarios. Leave new

Paz Cantero
3 abril, 2020 18:21

Fragmento de cesteria realizado en espiral y uniforme, con tejido más grueso al llegar al extremo, que nos da idea de la forma de trabajar de los hombres y mujeres de la prehistoria y confecccionar una parte del ajuar doméstico. Realizado en material ductil para moldearlo.
Tengo una cesta de mimbre que sirve de macetero.

Paz Cantero
3 abril, 2020 18:44

Más allá de la sencillez de la pieza, pero que no le resta belleza, me llama la atención la esencia de la misma. Me refiero a Poletice, la ceramista, que a pesar de su origen humilde se sintió orgullosa de su obra dejando explicita su propiedad.

Paz Cantero
3 abril, 2020 19:19

La tabla de la Anunciación presenta en primer lugar un gran espacio y muy ornamentado, alejado de nuestras casas de hoy, Sin embargo, la cocina se acerca a las casas de los pueblos de principios de siglo XX: chimenea, trébede, cazuela de barrro, los huecos en la pared a modo de alacenas y la mujer en la cocina vigilando el puchero. Mi cocina tiene ajuar doméstico y electrodoméstico para cocinar pero se trata de un ámbito del siglo XX, muy diferente al que plasmó el Maestro de Sigena en el siglo XVI.
Los jardines nos evocan naturaleza, aroma, descanso, intimidad. A raíz del confinamiento, quizás aprendamos a mirar, sentir y valorar el paisale.

Paz Cantero
3 abril, 2020 19:49

Sencilla fotografía de las hijas de Ramón Acín en un espacio con pocos recursos ambientales. El fondo presenta un zócalo, una parte de pared empapelada y quizás un cuadro. En primer término se capta a las niñas, Sol y Katia, con sus juguetes y mirando al espectador con una sonrisa.
Unos juguetes con los que las pequeñas se entretenían en sus ratos de ocio, una muñeca con su camita y un perro con ruedas. Era otra época.
Hoy en día, las niñas disfrutan de otra clase de juegos en los que imperen otras opciones, no solamente los exclusivos por ser mujer.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:00

¡Buenos días!
Ya estamos aquí preparadas para esta reunión virtual. Al igual que la contemplación lenta que os proponíamos de las obras seleccionadas, vamos a realizar un debate lento puesto que tendré que validar uno por uno los comentarios que vayan llegando, solo os pido un poco de paciencia.
¡¡EMPEZAMOS!!
¿Qué os han sugerido las obras seleccionadas?

En este momento en que nos encontramos confinados tratando de contener el avance de una pandemia generada por un virus del que prácticamente no sabemos nada, pienso que el mundo que nos espera será menos global de lo que era. Ello nos obligará a regresar a nuestra raíces o a concentrarnos más en los lugares en que nos hemos establecido, a poner nuestra atención en lo que nos rodea y a mirarlo con otros ojos más atentos, a viajar menos y a hacerlo más cerca. Al menos durante un tiempo. La jarra engobada de la ciudad romana de Labitolosa me invita a pensar en un pequeño universo local en el que la gente utilizaba lo que producían sus artesanos, objetos sencillos pero no por ello exentos de belleza, personalizados aunque fuese de forma extraordinariamente discreta. Piezas que no iban más allá del lugar en que eran creados y que empleaban seres humanos que no emprendían largos viajes, quizá la mayoría de ellos nunca viajaron. El mundo en que se utilizaba esta jarra de cerámica debía ser muy íntimo y reducido, un poco como el nuestro en este instante.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:07

Mucha gracias por participar Paz. Sí, es curioso cómo la manera de trenzar estas fibras naturales no ha variado desde hace miles de años. Probablemente esa cesta de la Edad del Bronce tendría un aspecto muy similar al de las actuales.

A mí además me llama mucho la atención lo bien que se ha conservado un material de estas características y de esta época…como dice M. Paz, podría estar también en cualquier casa de la actualidad o en colecciones de etnología un objeto con la misma técnica. En las ferias de artesanía o de las tres culturas que hay en muchas ciudades en algunos puestos nos enseñan cómo se realiza.

Chema Lanzarote
4 abril, 2020 11:15

Buenos días, ¡felicidades por la iniciativa!
Me llama la atención la fotografía de las hijas de Ramón Acín, y me pregunto si los juguetes eran de las niñas o formaban parte de ese tipo de accesorios que tenían los fotógrafos en sus estudios para componer la escena. ¿Sabemos quién es el autor de la fotografía y dónde se tomó?

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:20

Aquí podríamos hablar también de la importancia del nombre y el recuerdo en la antigua Roma. No había peor castigo para el enemigo que la «damnatio memoriae» que consistía en borrar todo aquello que le recordara como imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Una costumbre que también existía en el antiguo Egipto.

Nora Gómez B.
4 abril, 2020 11:21

En la vasija de Labitolosa ¿Sabemos qué significa
POLITICII?
Gracias

Maria Alonso
4 abril, 2020 11:26

Enhorabuena por la iniciativa. Este tiempo en casa que estamos viviendo es muy apropiado para aprender a mirar con más detenimiento, no solo el arte sino que es un aprendizaje de la vida en general. Me quedo con la idea de que a lo largo de la historia siempre ha sido importante crear un espacio interior con objetos útiles, bellos, lúdicos y simbólicos.
Espero que volvamos pronto al museo. Un abrazo

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:29

¡Buenos días Chema! Gracias por participar. Efectivamente, esta fotografía se tomó en el estudio del fotógrafo Fidel Oltra Gómez en el Coso Alto de Huesca. (Ya lo hemos actualizado en la entrada en el pie de foto). Aquí hemos hecho un poco de trampa porque realmente no es un interior doméstico pero como no debía ser muy distinto hemos querido usar esta analogía para tener un momento de reflexión acerca de cómo pueden estar viviendo los niños estos momentos de confinamiento. Como curiosidad contaros que se la imagen se utilizó como postal de Katia y Sol a su padre en 1931.

Pablo Chueca
4 abril, 2020 11:31

Hola.He oído esta iniciativa por la radio. Es impresionante la cantidad de pequeños detalles que tienen las obras del Maestro de Sijena. En la visita al museo es difícil apreciarlas, pero en esas fotos de detalle, son maravillosos

Manolo Hernández
4 abril, 2020 11:32

Es una pena que la evolución de la tecnología haya relegado a la cestería a un plano marginal. De echo el oficio de cestero está prácticamente extinguido en muchos lugares de España. Estos objetos hechos de juncos, o de diferentes maderas fueron vitales en el día a día de nuestros antepasados y lo fueron hasta hace bien pocas décadas. De diferentes tamaños y formas cada una cumplía su función: para recoger los frutos de la huerta, para pescar, para coger setas o caracoles, En mi caso recuerdo las cestas de cerezo que tenían mis abuelos en un pueblecito cerca de las Hurdes. Eran otros tiempos y otra forma de vivir y sentir la vida.

Veo sus caras y conociendo la historia que les esperaba después (la pérdida de sus padres, el cambio de vida, incluso de nombre…) me entra tristeza pero por otro lado, la fuerza con la que estas mujeres siguieron adelante, son sus profesiones, su vena artística…y creando unas familias que hoy son el mejor legado de sus abuelos Ramón y Concha, por muchas trabas que la vida nos ponga, tenemos que ser fuertes y seguir adelante, hay muchas personas que lo han ejemplificado en sus vidas, lo hemos visto siempre y lo seguimos ciendo ahora en este momento.

Buenos días a todos!!! me encanta ver fragmentos como el que mostráis de cestería! parece increíble que haya llegado hasta nosotros! además es el triunfo de la forma y función perfectas ya que son técnicas y formas que se mantienen en uso hasta la actualidad!

Chema Lanzarote
4 abril, 2020 11:42

¡Muchas gracias por vuestra respuesta!
Entonces es más interesante, ¡se trata de un interior doméstico fingido! Me recuerda a todas las iniciativas que circulan estos días en las redes sociales, que permiten simular que tienes un tiburón en el salón por ejemplo, y que sirven para aliviar un poco el confinamiento a los pequeños (y a los grandes).
Además, las redes sociales han sustituido a las postales personalizadas como forma de mandar saludos durante los viajes, pero la idea es la misma que me dices que tuvo esta fotografía, ¡qué interesante!

Buenos días. En primer lugar felicidades por la entrada, ¡ha quedado muy chula! En segundo lugar, mirando detenidamente las obras observo que aunque se remonte mucho en el tiempo, los modos de vida de los humanos de entonces no eran tan distintos a los de hoy en día y me llama la atención los juguetes de la familia Acín comparados con los de ahora, tan distintos y diferentes a pesar de haber pasado «sólo» cien años. ¡Un saludo!

Aixa Álvarez
4 abril, 2020 11:43

¡Buenos días Museo de Huesca! Gracias por elegir la que es, sin duda, mi obra preferida… Esa anunciación me ha maravillado desde el primer día que la vi. Siempre me han llamado la atención las carnaciones porque tienen una calidad increíble, pero claro, el conjunto es tan perfecto…
En relación al jardín ¿qué podemos decir que difiera de lo que todos pensamos? ¡Nada! Es precioso, tan pequeñito y con tanto detalle ¡tiene hasta una fuente! A mí me recuerda al patio de vuestro museo, no puedo pensar otra cosa más que la paz y la relajación que sentiría ahora mismo sentada en vuestra cadiera contemplando el silencio y terminando mi estancia con la visita a esas cuatro tablas del Maestro de Sijena ¡qué maravilla! Acabo de teletransportarme. Gracias Museo de Huesca por permitirme viajar con vosotros desde mi casa.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:44

Gracias Pablo por tu comentario. Pues sí, tienes toda la razón, a veces no nos damos cuenta de todos los pequeños detalles que esconden las obras. Quizás este sea el sentido de un día como hoy, contemplar una obra de arte, solo una, pero con la profundidad y el tiempo necesarios para apreciarla verdaderamente.

Y el hecho de poner su nombre en la vasija, ¿podría asemejarse a algo en la actualidad?; ¿qué opinas? Me recuerda, salvando las distancias, a los ajuares de las mujeres cuando se casaban; por ejemplo en mi familia conservamos sábanas que llevan las iniciales de mi abuela, incluso tenemos alguna de mi madre…pero actualmente esa tradición se ha perdido (por lo menos en mi familia).

Paz Cantero
4 abril, 2020 11:45

Buenos días,
Son las 11:38 h. y no he tenido ninguna comunicación
No sé si me equivoqué al mandar los comentarios o hay otro efecto causante.
Ya me diréis algo

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:51

Buenos días Nora, gracias por participar. Pues los arqueólogos nos dicen que la inscripción significa que esa jarra pertenece a una mujer que se llama Poletice.

Mi felicitación por esta iniciativa que esperemos no sea la última. También agradecer las explicaciones que se le ha añadido a cada una.
Cuando paseas por nuestro Museo te das cuenta de la importante labor que se ha realizado sobre todo en nuestra arqueología y por eso te sabe a poco la muestra curiosísima de ese periodo que ahora habéis presentado.
Mi felicitación.

María José Arbués
4 abril, 2020 11:55

Y con los precarios medios que tenían para realizar estos trabajos. Me imagino a esa mujer de hace 3000 años
con un punzón de hueso ¿ quizás? lentamente, minuciosamente…tejiendo esta maravilla.

Manuel Gómez
4 abril, 2020 11:55

Buenos días, me llama la atención la diferencia entre el diámetro máximo y el diámetro mínimo de la jarra. Pienso que además de favorecer el vertido se favorece la higiene y la conservación. Gracias por la iniciativa.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 11:56

¡Buenos días Paz! Estás la primera, tus comentarios han sido los primeros en llegar, muchas gracias por participar. Puedes ver arriba las respuestas. ¡Un abrazo!

Buenos días. Ese fragmento de cestería de la cueva del Moro de Alins es un verdadero milagro que nos halla llegado a nosotros. Se tuvieron que dar unas condiciones extraordinarias para su conservación durante miles de años. Eso nos lleva a reflexionar sobre la cultura material que nos ha llegado de la prehistoria y que se muestra en los museos, en ocasiones con relatos sesgados, condicionados por los restos conservados.

María José Arbués
4 abril, 2020 11:57

Y con los precarios medios que tenían para realizar estos trabajos. Me imagino a esa mujer de hace 3000 años
con un punzón de hueso ¿ quizás? lentamente, minuciosamente…tejiendo esta maravilla.

Como tantos otros oficios, Manolo. Tú, si además conoces las Hurdes, reflejadas en toda su profundidad por Luis Buñuel en «Las Hurdes. Tierra sin pan», y si tienes familiares todavía vivos que proceden de allí, pueden contarte sobre estas maneras de trabajar. Sí, hoy en día es todo diferente. Ahora pasamos nuestro confinamiento leyendo libros, mirando dispositivos la televisión…¿Cómo lo hacían hace un siglo? La entrada del museo incluye la perspectiva de género en nuestra reflexión, pero tambiénestamos todos pensando en el momento en el que estamos viviendo.

Es curioso Mª José, ¿todos nos imaginamos a una mujer? Yo sí 🙂

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:03

Muchas gracias Ángel, intentaremos seguir ofreciendo pequeñas píldoras a través de nuestras entradas en la web.

En estos momentos, el poder ver una obra como esta con tranquilidad, todos sus detalles, y que nos teletransporte donde sea…es impagable (y si es al Museo de Huesca, más). Qué bien que podamos hacerlo a través del arte. Muy reconfortante.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:07

Buenos días Fernando, gracias por participar. Pues verdaderamente esa podría ser una de la reflexiones de hoy, que en realidad sabemos muy poco de nuestros antepasados y todo lo que se sabe o intuye es gracias a la labor de la arqueología. Y como bien dices, el relato es totalmente sesgado porque también los restos materiales lo son y sí, ese trocito de cestería es un verdadero milagro.

En esta evolución podemos ver que la mujer ha cumplido el rol de ser guardiana del hogar desde la prehistoria. Sin duda estos magníficos restos y manifestaciones artísticas de nuestra civilización nos dan que pensar. Me encanta la foto de las niñas de Ramón Acín, gracias por la oportunidad de poder visitar el museo aunque sea desde casa.

Sí, tienes razón, nuestros espacios interiores han estado llenos de objetos que también hablan de nosotros mismos: estas piezas seleccionadas asi lo hacen, lo que conocía el pintor de la tabla, la mujer que pone su nombre en una vasija, esas dos niñas que sonríen con sus juguetes, sean suyos o presados para la foto, o la mujer (todos pensamos que era una mujer) que fabrica un elemento de cestería que ha llegado hasta nosotros.

María Alonso
4 abril, 2020 12:16

yo me imagino una actividad en grupo en la que mientras se trenzan las fibras vegetales se entablan conversaciones, se cuentan confidencias o se narran historias y relatos. En la tradición popular leonesa se denominan filandones a estos espacios de producción artesanal (concretamente a la labor del hilado) donde se entremezcla la generación de patrimonio material con el inmaterial.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:18

Muchas gracias Manuel, pues sí es verdad, en el fondo los seres humanos no hemos cambiado mucho en lo básico y es curioso lo que planteas: un trozo de cesta prehistórico y una jarra romana son más cercanos a nosotros que unos juguetes del siglo pasado.

Es una tonteria pero me ha hecho pensar en las camisas a medida en q se ponen las iniciales. Igual era una pieza hecha expresamente para alguien, o para una circunstancia

A cada uno nos llama la atención una cosa…es bonito ver cómo observamos desde diferentes puntos de vista las obras…me está encantando este intercambio de comentarios, todos tenemos mucho que aportar. Si hubiera un Ministerio del Tiempo nos resolvería todas las incógnitas de la historia…pero es tan bonito investigar e ir descubriendo pedacitos del tiempo pasado…

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:41

Muchas gracias por participar Sara, esa foto tiene algo que encandila a todo el mundo.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:48

Muchísimas gracias por vuestra participación y paciencia, haciendo honor al lema de la actividad este foro también ha sido slow. Aun así estamos encantadas con todos los comentarios, las ideas, reflexiones y emociones que han surgido. Nos da que pensar. Vamos a ver si podemos organizar en más ocasiones este tipo de encuentros, máxime ahora que no podemos vivir el museo.
Cuidaos mucho, seguimos en casa y desde esta web intentaremos continuar ofreciendo contenidos que os hagan el confinamiento más llevadero.
Un fuerte abrazo desde el Museo de Huesca online.

Me ha encantado el cuadro de La Anunciación. Siento que no se mirar los cuadros, me quedo con lo superficial, con lo fácil. Maravillosa explicación y descripción, sobretodo lo relacionado con la cocina y el jardín.
Gracias por enseñarme a ver.

Paula Blanco Domínguez
4 abril, 2020 12:58

Muchas gracias por tu comentario. Todos sabemos ver, solo hay que tomarse el tiempo. Quizás tengamos que aplicar esta idea de la mirada lenta más a menudo y en todos los órdenes de la vida. Seguiremos intentando ayudar a ver.

Julio Ramón
4 abril, 2020 18:00

Cada una de las piezas seleccionadas evocan toda una serie de sensaciones. Desde la aparente sencillez de la cerámica de Labitolosa, o la fragilidad del fragmento de cestería, el detalle y delicadeza de la tabla de Sijena, hasta la entrañable fotografía de los Acín.

Así son las obras y, por ende, el Museo de Huesca; evocador desde el mismo instante que flanqueas su puerta.

Esperemos que pronto podamos volver a atravesarla y poder disfrutar “slowly” de cada uno de sus espacios, rincones y obras.

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